
Ya acercándonos a la primera mitad del 2020 y a la sombra de los estragos globales causados por la pandemia de COVID-19. La agilidad en la incertidumbre ha pasado en estos momentos a ser una destreza fundamental para todos, cuando tratamos de entrar y comprender el mundo digital, donde nos tendremos que mover en el futuro inmediato.
Quiero como coach profesional mirar este tema desde varias perspectivas, pero para ello es necesario definirlo con más detalle. Para hablar de agilidad en la incertidumbre, me detendré primero en el término agilidad, que tiene que ver con habilidad de moverse de forma ligera a través de una sucesión de múltiples eventos.
Hablar de Incertidumbre nos remite a lo desconocido o poco definido. Aunque esto es una condición de la vida, los acontecimientos de los últimos meses la han llevado a un nuevo nivel de expresión. Así, la habilidad de la agilidad en la incertidumbre se refiere al estado mental que nos permite cambiar nuestras acciones con fluidez ante desafíos de complejidad variable que emergen de forma aleatoria.
Durante estos meses, apoyando a los clientes con sesiones de coaching, parte de lo que hemos descubierto es que hablar de agilidad no tiene que ver ni con decisiones, ni con acciones implementadas a la ligera, sino con un estado de calma que permite aceptar lo que emerge para ajustar las acciones, sin aferrarse a lo que inicialmente se había planificado.
No olvidemos que esta habilidad está conectada no sólo con el cambio y su magnitud, sino también con el cómo vivimos esos cambios. Lo anterior nos mueve a ver el mundo de nuestras emociones en este nuevo contexto. Entre muchos estados emocionales, hay individuos a quienes el cambio y la incertidumbre les produce miedo, a otros les da rabia y otros lo viven desde la nostalgia o, inclusive, desde el éxtasis (en inglés usamos el término thrilled).
Tener conciencia de esto es importante, porque según la vivencia emocional, nuestro rango de acciones varía considerablemente. No es lo mismo sentarnos frente al computador y sostener una reunión desde la tristeza, porque el mundo se ha venido abajo, a hacerlo desde el miedo por lo que sucederá en unos meses, o desde la alegría porque hemos ganado algunos minutos de sueño extra, o porque podemos compartir más con nuestros hijos.
¡Pero cuidado, hay que hacer un alerta en este punto! No se trata de invalidar lo que estamos sintiendo, sino de reconocerlo para poder ver las posibilidades que se generan y desde allí ajustar nuestras acciones. El mundo de las emociones es relevante también, porque en el seno de los equipos de trabajo las emociones se contagian. Liderazgo no se refiere únicamente a generar resultados. Un cliente me comentaba hace poco sobre el estrés que su jefe generaba cada vez que decía que no sabía si la compañía podría superar esta crisis. Comentarios de este estilo no facilitan el desarrollo de la agilidad en la incertidumbre, sino precisamente acciones erráticas que pueden conducir a que emerjan nuevos obstáculos.
Un desafío importante que demanda agilidad en la incertidumbre es ?la presencia digital? que se ha impuesto como tendencia en esta pandemia, y que se vislumbra como el mundo donde se instalarán nuestros hábitos de consumo, diversión y entretenimiento. No estamos hablando sólo de correos electrónicos, websites o redes sociales. Me refiero a una nueva forma de ver la realidad de una empresa. ¿Cómo garantizamos coordinaciones efectivas a través de reuniones en línea que antes eran presenciales? ¿Cómo los líderes van a consolidar la cultura organizacional con equipos operando en el mundo virtual? ¿Cómo avanzar en la coherencia digital y sostener un emprendimiento exitoso durante esta nueva realidad?
En esta ?nueva normalidad? impuesta por la pandemia , los profesionales independientes, los pequeñas y medianas empresas deben comenzar a usar Internet de manera más deliberada, con el propósito definido de colocar su oferta en el mundo digital. Ya no basta con estar presentes, hoy se hace aún más necesario tener claro para qué, cómo, ante quién y cuándo debemos tener presencia en el mundo virtual.
Suena obvio, pero para hacerlo de la manera correcta, hay que transitar una curva de aprendizaje. Y éste es otro factor relevante para desarrollar agilidad en la incertidumbre - reconocer que hay cosas que no sabemos y disponernos a aprender. Esta pausa impuesta por el COVID-19 es una oportunidad de oro para ello.
Una cosa es mercadear o vender un servicio o producto cara a cara, y otra muy distinta hacerlo de forma virtual. Hay mensajes que deben ajustarse, terminologías que comprender, algunas prácticas que abandonar y otras nuevas que incorporar. Y esto es un proceso que requiere disciplina y consistencia. Quizás caigo de nuevo en la obviedad, pero eso no implica que sepamos hacerlo de la mejor manera. Para lograrlo, podemos en principio transitar dos caminos, o aprendemos a hacerlo por cuenta propia o buscamos ayuda profesional.
En mi caso particular como coach, recomiendo optar por el segundo, que en pocas palabras se traduce en buscar o aceptar la ayuda cuando sea necesario. Así podrás distribuir mejor tu tiempo en otras cosas que también son importantes.
Convirtamos entonces este ?slowdown? en una oportunidad para hacernos cargo y robustecer nuestra agilidad en la incertidumbre, mejoremos nuestra cultura, presencia y coherencia digital, para que se alinee más ajustadamente con nuestros objetivos personales, profesionales, individuales y colectivos. Ampliemos en primera y última instancia nuestro rol de líderes.
Sobre el Autor: Erik es CEO de EC Coaching Now y asesor de Eres Genial. Desde hace 20 años ha estado perfeccionando sus conocimientos de Coaching Ontológico y ha obtenido varias certificaciones internacionales. Le encanta trabajar tanto con equipos como con individuos. Es padre de dos hijos, Andrés y Sofia, y es un gran entusiasta del ciclismo y montañismo.